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Actualización sobre la maniobra de despegamiento de membranas para evitar embarazos prolongados

Por   /  8 Junio, 2016  /  No hay Comentarios

Autores: Patricia Gilart Cantizano.

Ana María Cutilla Muñoz.

María del Carmen Álvarez Dodero.

 

RESUMEN:

En la actualidad, se destaca la tendencia a disminuir el número de embarazos prolongados (más de 42 semanas) mediante la estrategia del parto electivo en la semana 41 o 42 para reducir la morbimortalidad perinatal, así como por otras tantas causas de origen materno o fetal que aconsejan la finalización del embarazo.

Para la inducción del parto, independientemente del motivo que la justifique, los métodos más utilizados son los farmacológicos, pero también contamos con métodos naturales y métodos mecánicos.

En este trabajo científico nos vamos a centrar en la maniobra de Hamilton, ya que, esta intervención tiene la posibilidad de iniciar el trabajo de parto al aumentar la producción local de prostaglandinas y reducir la duración del embarazo o adelantarse a la inducción formal del trabajo de parto con oxitocina, prostaglandinas o amniotomía. Hay que saber, que dicha maniobra no se puede realizar indiscriminadamente en todas las gestantes, ya que debemos de tener en cuenta varias premisas.

INTRODUCCIÓN:

El embarazo cronológicamente prolongado se refiere a aquel embarazo que alcanza o supera las 42 semanas de gestación desde la fecha de la última regla. Ballantyne en 1902, fue quién le dio la importancia que hoy en día tenemos los profesionales del parto electivo en la semana 41 o 42 para reducir la morbimortalidad perinatal, así como por otras tantas causas de origen materno o fetal que aconsejan la finalización del embarazo (1,2,3).

Los embarazos cronológicamente prolongados suponen un 10% de todos los embarazos, con un rango entre 4-14%. Estudios demuestran que un embarazo prolongado real con inmadurez cervical representa del 1-2% de todas las gestaciones, siendo el porcentaje restante, casos de falsa prolongación de la gestación (4).

Para la inducción del parto, independientemente del motivo que la justifique, los métodos más utilizados son los farmacológicos (estrógenos, relaxina, antagonistas de la progesterona, oxitocina, prostaglandinas y sus análogos), pero también contamos con métodos naturales (estimulación del pezón, semen…) y métodos mecánicos (dilatación cervical manual, utilización de sondas y la maniobra de Hamilton o despegamiento de membranas) (3,4).

En este trabajo científico nos vamos a centrar en la maniobra de Hamilton, ya que esta intervención tiene la posibilidad de iniciar el trabajo de parto al aumentar la producción local de prostaglandinas y reducir la duración del embarazo o adelantarse a la inducción formal del trabajo de parto con oxitocina, prostaglandinas o amniotomía (5).

En 1810, el profesor James Hamilton describió el despegamiento de las membranas como método para inducir el parto. Esta maniobra consiste en una técnica relativamente sencilla, dónde durante el examen vaginal, el ginecólogo o la matrona, introduce un dedo en el orificio cervical. Así, el polo inferior de las membranas se despega del segmento uterino inferior mediante un movimiento circular del dedo que examina.

En 1983 Keirse defendió la propuesta de Hamilton afirmando que el aumento de la producción local de prostaglandinas en el cuello del útero disminuía el tiempo de embarazo.

Más tarde, El-Torkey en 1992 puso de moda el masaje cervical en cuellos cerrados para estimular la producción de prostaglandinas. Siguiendo en la misma línea, en 1996 Goldenberg propuso dilatar el cuello del útero hasta ser factible para poder alcanzar las membranas ovulares.

En 1977 el Comité de Medicina Materno-Fetal de la Sociedad de Obstetras y Ginecólogos de Canadá publicó las guías de práctica clínica recomendando la estrategia del parto electivo entre las semanas 41 y 42 para disminuir la morbimortalidad perinatal (5).

En contraposición a esta idea, la OMS en 1996 aconseja el manejo conservador del parto y se propone los Diez principios para el cuidado perinatal del embarazo y el parto normal, de los cuales podemos destacar tres de ellos: 1. Ser no medicalizado, 3. Estar basado en las evidencias y 9. Tener en cuenta la toma de decisión de las mujeres.

Existe poca evidencia científica sobre este tema, derivado de los escasos datos significativos del reducido número de trabajos al respecto, que concluyen que se necesitan más estudios para llegar a una conclusión significativa.

Por esta razón, hemos decidido realizar una búsqueda bibliográfica con la que consigamos describir bien la técnica y la seguridad de la misma, en relación a la gestante y al feto, así como su conveniencia o no en la inducción de trabajo de parto.

OBJETIVOS:

Los objetivos de esta amplia revisión bibliográfica son los siguientes:

OBJETIVO GENERAL:

Páginas: 1 2 3

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