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Alteraciones tiroideas durante la gestación

Por   /  26 Marzo, 2018  /  No hay Comentarios

Autora: Miriam García Hermoso.  Coautores: María de los Ángeles Núñez Rodríguez y María Inés Martín Ruiz.

RESUMEN:

El  embarazo supone un estado fisiológico donde todos los sistemas orgánicos sufren cambios para garantizar el desarrollo fetal sin afectar negativamente la salud materna. Entre los cambios que se producen se encuentran los relacionados con la función tiroidea. Los trastornos tiroideos son una entidad frecuente durante el embarazo, asociados a un alto riesgo de morbimortalidad materna y perinatal.

El desarrollo del sistema nervioso fetal depende del adecuado funcionamiento del tiroides materno, sobre todo en el primer trimestre del embarazo. Es al final de este periodo, cuando el tiroides del feto comienza a producir hormona por sí sola.

Dado que los niveles de yodo consumidos durante el embarazo son inferiores a los recomendados por la OMS, la mayoría de las embarazadas necesitan un suplemento de yodo antes y durante la gestación. Así poder garantizar el normal desarrollo del sistema nervioso fetal y evitar complicaciones a posteriori.

Existe controversia entre diferentes autores para establecer el cribaje en la detección de las alteraciones tiroideas.

INTRODUCCIÓN:

El  embarazo supone un estado especial1 donde todos los sistemas orgánicos se ven alterado para garantizar el desarrollo fetal sin comprometer la salud materna. Entre los cambios que se producen se encuentran los relacionados con la función tiroidea.

La disfunción tiroidea2 es una  entidad con potencial repercusión sobre la salud de la madre, la evolución de la gestación y el desarrollo físico y neurológico del feto y neonato. El desarrollo del sistema nervioso fetal depende del adecuado funcionamiento del tiroides materno, sobre todo en el primer trimestre del embarazo.

Los primeros meses del embarazo3, los niveles circulantes de T4 y T3 totales aumentan progresivamente, alcanzando un máximo a las 20 semanas, se mantienen hasta el final del embarazo y retornan a su normalidad al finalizar el posparto.

Tanto el hipertiroidismo subclínico e hipotiroidismo subclínico4 tienen una incidencia del 1,7% y 2,5%,respectivamente en nuestro país.

La Organización Mundial de la Salud recomienda5 un consumo de yodo de 200 microgramos al día durante el embarazo para mantener una producción adecuada de hormonas tiroideas.

MÉTODO: se realizó una revisión bibliográfica sistemática. La búsqueda inicial incluía los siguientes descriptores: ”hipotiroidismo”, ”hipertiroidismo”, ”yodo”, “embarazo” ”enfermedades de la tiroides” en las bases de datos de Cochrane, Cuiden y Pubmed para los últimos 15 años. También artículos de la Federación internacional de matronas, estrategia nacional de salud sexual y reproductiva, MEDLINE PLUS, revistas Obstetrics & Gynecology, Matronas Profesión y SciELO. Así como la Guía de práctica clínica de atención en el embarazo y puerperio.  De un total de 30 referencias encontradas, tanto en inglés como en castellano, se eligieron 8 para su estudio en profundidad.

PALABRAS CLAVE: función tiroidea, sistema nervioso fetal, embarazo, hipotiroidismo subclínicio, hipertiroidismo subclínico, déficit de yodo.

RESULTADOS:

Las alteraciones del tiroides1 suponen un riesgo II o alto riesgo: gestantes con factores de riesgo poco frecuentes. En estas gestantes hay un aumento de posibilidad de complicaciones durante el embarazo y el parto. Suelen requerir una atención sanitaria habitualmente no disponible en los centros de primer y segundo nivel, por lo que el control sanitario del embarazo debería realizarse por un servicio de alto riesgo de obstetricia o tercer nivel desde el inicio del mismo o desde el momento en que aparezca el factor de riesgo.

Los requerimientos de yodo6 en el embarazo están aumentados por distintos motivos (de ahí la importancia de un buen aporte de yodo, incluso preconcepcional):

  • estimulación tiroidea por parte de la hormona Gonadotropina Coriónica Humana (hCG), con aumento de síntesis hormonal.
  • incremento de la excreción urinaria de yoduros.
  • aporte a la unidad fetoplacentaria.

Existe controversia entre diferentes autores acerca de la necesidad de hacer un examen para la detección de hipotiroidismo en todas las mujeres embarazadas. Algunos recomiendan medir los niveles de TSH, o bien antes de quedar embarazada o tan pronto como se confirme el embarazo. Otros estudios encontrados recomiendan7 el cribado de la función tiroidea en mujeres embarazadas con factores de riesgo como son: mujeres mayores de 30 años, mujeres con historia familiar de enfermedad tiroidea, síntomas de hipotiroidismo, presencia de bocio, mujeres con antecedentes personales de enfermedad tiroidea, tratamientos previos con amiodarona o litio, mujeres con antecedentes de abortos de repetición o partos prematuros previos, irradiación de cabeza o cuello previa, tratamiento sustitutivo con levotiroxina o zonas deficientes en yodo, anticuerpos antitiroideos positivos, obesidad mórbida etc.

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