Cargando...
Estás aquí:  Inicio  >  Matronas  >  Artículo actual

Hidratación y alimentación durante el trabajo de parto

Por   /  16 Febrero, 2016  /  No hay Comentarios

PRIMER AUTOR: Sáenz Rosado, María Elena

PRIMER COAUTOR: Martin Ruiz, María Inés

SEGUNDO COAUTOR: García Hermoso, Miriam

Introducción:

El ayuno durante el trabajo de parto establecido en muchos de los hospitales Españoles, se remonta a la década de los 40, cuando Mendelson describe el síndrome de aspiración del contenido gástrico en las pacientes sometidas a cesárea bajo anestesia general. A partir de esta época, estos hallazgos dieron como resultado políticas comunes y globales de restricción de líquidos y alimentos, que actualmente carecen de sustento científico en la práctica obstétrica.

El proceso de parto supone una actividad física similar a las de un ejercicio aeróbico moderado y continuo, con su consecuente consumo de oxigeno y glucosa, producción de dióxido de carbono, y niveles de lactato en sangre materna, por lo que una restricción severa de bebida y comida puede conducir a un estado de deshidratación y cetosis. Históricamente este problema ha sido tratado comúnmente con la infusión intravenosa de glucosa a altas dosis, sin embargo, se ha demostrado que altas dosis de glucosa pueden provocar un hiperinsulinismo fetal, por tanto una hipoglucemia neonatal y niveles sanguíneos elevados de lactato, así que no podemos considerarla como la mejor medida para evitar este problema.

portrait of italian 6 months pregnant woman drinking water in kitchen. Horizontal shape, copy space

Para evitar dichos efectos indeseables de las soluciones intravenosas, la mayoría de los protocolos establecen que la dieta más recomendable para las mujeres que solicitan comer o beber, es la ingestión de bebidas isotónicas, el uso de dietas bajas en residuos, dietas blandas y/o pequeñas ingestas en intervalos frecuentes. Por lo que NO se debería impedir la ingestión de alimentos y líquidos a las mujeres de bajo riesgo y con progreso de parto normal.

Palabras clave:

  • Trabajo de parto.
  • Alimentación
  • Hidratación
  • Ayuno
  • Glucemia

Material y método:

Ante la disociación entre la práctica y las guías de práctica clínica se ha realizado una revisión bibliográfica. Para encontrar la bibliografía relacionada en las bases de datos, se hicieron búsquedas en el Registro de Ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto, CENTRAL, MEDLINE, EMBASE y en CINAHL y se consultaron fuentes científicas de interés, de ámbito nacional e internacional: Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), The Confidential Enquiry into Maternal and Child Health (CEMACH), National Institute for Clinical Excellence (NICE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Resultados

No hay evidencia para valorar el tiempo de ayuno seguro, tras la ingesta de sólidos en mujeres. No se ha encontrado que la ingesta de sólidos durante el parto influya en los resultados obstétricos (tipo de nacimiento y duración del parto) ni en los neonatales. Los estudios no tienen suficiente potencia como para poder evaluar la seguridad materna frente a eventos y complicaciones graves y extremadamente raros como el síndrome de Mendelson. Sin embargo la restricción de comida y bebida puede derivar en deshidratación y cetosis.

Con respecto a la recomendaciones basadas en la evidencia, no se debe restringir la ingestión de líquidos (agua, té, zumo…) durante el trabajo de parto, estableciéndose una marcada tendencia hacía las bebidas isotónicas, sobre todo en procesos largos. Aunque sí deben evitarse los lácteos y los alimentos sólidos, por ralentizar el vaciado gástrico.

Lo más recomendable sería permitir la ingestión de bebidas isotónicas, el uso de dietas bajas en residuos, dietas blandas y/o pequeñas ingestas en intervalos frecuentes. En este sentido, el American College of Nurse-Midwives aboga por no restringir la toma de alimentos y defiende realizar una valoración exhaustiva seleccionando a las mujeres de bajo riesgo para permitirles la ingesta.

parto

Según la OMS, el parto requiere energía para asegurar el bienestar fetal y materno. Ésta se puede conseguir no interfiriendo en los deseos de la mujer de beber y comer. Las mujeres tienen tendencia a autocontrolar la ingesta, de modo que la apetencia por los sólidos disminuye frente a los líquidos a medida que el parto avanza, entra en fase activa y la intensidad/frecuencia de las contracciones aumenta; y su consumo se presenta incluso después de episodios de náuseas y vómitos. Además, la autorregulación de la ingesta disminuye en la mujer el nivel de estrés y provee un sentimiento de autocontrol. Por ello, durante los pródromos, o en caso de partos prolongados, el cuerpo necesita energía para continuar. La restricción en la ingesta puede resultar en deshidratación y poco progreso, lo cual quiere decir que se las debería animar a comer y beber.

Páginas: 1 2

  • Enero 2018
    L M X J V S D
    « Oct    
    1234567
    891011121314
    15161718192021
    22232425262728
    293031  

También te puede interesar…

Relactación y lactancia inducida

Leer Más →