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Intervenciones para reducir las incontinencias urinarias durante embarazo y puerperio

Por   /  21 Septiembre, 2017  /  No hay Comentarios

Autora: Miriam García Hermoso, matrona.

Coatures: María Inés Martín Ruiz, matrona.

María de los Ángeles Núñez Rodríguez, matrona.

 

Introducción:

La Sociedad Internacional de Continencias (ICS) define la incontinencia urinaria (IU) como1 “la pérdida involuntaria de orina que constituye un problema social e higiénico objetivamente demostrable”.

El suelo pélvico(SP)2 es un sistema de músculos y tejido conectivo denso (ligamentos y aponeurosis) que cierran el suelo del abdomen en forma de hamaca, manteniendo en posición correcta y en suspensión los órganos pélvicos (vejiga, útero y porción final del intestino), en contra de la fuerza de la gravedad.

La alteración del SP es responsable de patologías uroginecológicas (incontinencias urinarias, prolapsos), incontinencia de gases o fecales, patologías sexuales como la dispareunia (dolor durante las relaciones), disminución de la líbido (deseo sexual), anorgasmia, vaginismo etc. Y trastornos psicoafectivos (depresión, aislamiento, afectación laboral, social).

Las causas principales que debilitan el suelo pélvico3 y la faja abdominal son: embarazo, parto, pujos en apnea, epidural, episiotomía, menopausia, herencia, retener orina, obesidad, estreñimiento, deporte hiperpresivo (correr, salto, aerobic), diabetes mellitus o inmovilidad.

Para la prevención y el tratamiento de las incontinencias urinarias existen muchos ejercicios como: la gimnasia abdominal hipopresiva, ejercicios de Kegel, estimulación eléctrica, biorretroalimentación, bolas chinas, conos vaginales, perder peso, y como último recurso, la cirugía.

Lo más importante en estos casos es no esperar a que el problema esté presente, sino entender que existe una necesidad de establecer unos hábitos preventivos correctos.

 

Método

Se realizó una revisión bibliográfica sistemática. La búsqueda inicial incluía los siguientes términos MESH: ”Diafragma Pélvico”, ”Embarazo”, ”Episiotomía”, “Incontinencia Urinaria” “Periodo Posparto” ,en las bases de datos de Cochrane, Cuiden y Pubmed para los últimos 5 años. También artículos de la Federación internacional de matronas, Estrategia nacional salud sexual y reproductiva, MEDLINE PLUS, revista Obstetrics & Gynecology, SciELO. De un total de 50 artículos y estudios se eligieron 15.

Resultados:

La OMS4 refiere que las mujeres que padecen incontinencias y prolapsos sufren aislamiento social, pérdida de autoestima y la limitación de la actividad física, sexual y laboral cuando no reciben tratamiento. Así como ataques de pánico, estrés y depresión.

Según artículos encontrados en diferentes bases de datos, la IU más frecuente en mujeres menores de 60 años5 es la Incontinencia Urinaria de Esfuerzo (IUE), y el 90% de éstas se deben a hipotonía del suelo pélvico y la faja abdominal.

Las generaciones pasadas han considerado que estas pérdidas de orina eran algo normal después de parir. Debido a esta idea, a la cantidad de partos instrumentalizados y al uso de la epidural, con la cual la mujer no siente los pujos y son dirigidos, el número de mujeres afectadas por este problema es muy elevado.

Se recomienda el entrenamiento de la musculatura del SP durante el embarazo y el posparto y el tratamiento de la incontinencia según resultados de una revisión Cochrane6, en la que se demuestra que realmente es efectiva, sobre todo en determinadas mujeres como las primíparas que paren un feto grande o un parto con fórceps.

Algunos ejercicios elaborados para la prevención y tratamiento de las IU quedan reflejados en la tabla número 1.

Gimnasia Abdominal Hipopresiva Engloban una serie de técnicas, que mediante diferentes posturas y movimientos, y por medio de una contracción de nuestro músculo diafragma en apnea espiratoria, conseguimos hacer un efecto de succión de nuestras vísceras.  De esta forma se consigue una contracción refleja muscular del suelo pélvico y de la faja abdominal.  Está contraindicada en personas con hipertensión arterial,en mujeres embarazadas, así como en puérperas que no han pasado la cuarentena (no hay involución uterina).
Ejercicios de Kegel

Consiste en la contracción de los músculos del suelo pélvico. Hacer 10 repeticiones tres veces al día (mañana, tarde y noche). Verificar que no se estén apretando el estómago, los muslos, las nalgas ni los músculos del pecho. Después de 4 a 6 semanas, deben mejorar los síntomas. Pueden ser utilizados desde los primeros meses de embarazo.

Estimulación eléctrica Se ha comprobado que es posible conseguir una buena contracción de los músculos del suelo pélvico, mediante utilización de un electrodo vaginal. Tiene que tener una intensidad importante. Utilizarse entre 20 y 30 minutos.
Biorretroalimentación

Por medio de un dispositivo electrónico, la mujer puede ver en una pantalla en qué momento contrae la musculatura perineal y cuándo no lo hace, permitiendo potenciar de manera selectiva el movimiento. De esta manera, se asegura la correcta ejecución de los ejercicios de Kegel.

Bolas chinas Actúan en las terminaciones de las paredes vaginales y las tonifican. Se deben utilizar en movimiento y al menos 3 horas al día.
Conos vaginales La utilización de estos conos consiste en retenerlos en bipedestación, deambulación, tosiendo, saltando etc. Debemos ir incrementando el peso de los conos. No deben ponerse durante la menstruación ni en 2 horas después de una relación sexual
Cirugía

Sólo luego de haber intentado otros tratamientos. El  tratamiento  para  las  mujeres  con  prolapso  de  órganos  pélvicos  depende  de  la sintomatología y del trastorno que pueda causar a la vida social de las mismas.

En caso de remitir un paciente a un fisioterapeuta pélvico11, es muy importante un diagnóstico médico lo más exacto posible, para determinar el impacto de las molestias del paciente y para estimar  los  aspectos  de  éxito  o  fracaso  de  la  fisioterapia pélvica. Así como un programa  de ejercicios12 en casa diseñado a medida de cada paciente y centrado en la incorporación a las actividades de la vida diaria.

También desde atención primaria, la matrona puede realizar una valoración del suelo pélvico a partir de la tercera semana posparto. Mientras explora a la mujer le pide que contraiga la vagina para así ver la fuerza con la que lo hace y el tiempo que mantiene la contracción. También pedirá que realice la maniobra de Valsava (toser) para ver si hay contracción espontánea del periné (se debe mirar el ano también). Si por el contrario se abomba la vagina, hay un déficit del tono de carga. Otra maniobra que se puede realizar es provocar el reflejo Bulbo-Cavernoso golpeando el clítoris y se debe notar una contracción del suelo pélvico.

Existe una escala llamada Escalera de Oxford que sirve para valorar el grado de contracción vaginal y el tiempo de la misma:

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