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La primera Unidad Sanitaria Embarcada (Usanem) de la historia de la Sanidad Militar Española

Por   /  7 Febrero, 2017  /  No hay Comentarios

Autores: Manuel Cano Leal

                   Francisco Glicerio Conde-Mora

Fuente: Paraninfo Digital (Fundación Index) Disponible en: http://www.index-f.com/para/n25/144.php

barcoTradicionalmente, cirujanos gremiales o barberos-sangradores habían sido los responsables de atender a la marinería y pasaje embarcado en los buques de Guerra (Astrain, 1996). A partir de la llegada de los Borbones, el Rey Felipe V fue consciente de la necesidad de tener una Armada bien dotada de medios adecuados, con buenos barcos, y de un personal sanitario acorde con estas mejoras. Tanto el cirujano de origen francés, Juan Lacomba, como Pedro Virgili (antiguo practicante), dieron un cambio de rumbo de 180º a la formación científica del personal que tendría la responsabilidad de cuidar de la salud de los navegantes. Los dos cirujanos destacaban por su gran experiencia dentro de la Armada, algo que se echa de menos cuando el “organizador” carece de dichos conocimientos. Lacomba redactó las primeras normas específicas sobre Sanidad Naval y firmadas por D. José Patiño (Intendente General de la Armada)1 en unas Instrucciones y Ordenanzas, de carácter general en el año 1728, equiparando la “ciencia de la cirugía” a la “ciencia médica” y culminada más tarde en 1748 con la apertura del primer Real Colegio de Cirugía de Cádiz, inaugurado por Virgili ante el fallecimiento de su mentor y predecesor, Juan Lacomba (Astrain, 1992).

Después de estos reconocimientos al personal sanitario en la historia de la Sanidad Naval Española, la evolución de la misma sufrió muchos altibajos, dependiendo de los tiempos que corrían y de sus gestores. La Armada española una vez perdidas todas las colonias de ultramar a finales del siglo XIX, pagó muy caro las consecuencias. De ahí la importancia tomada por la Sanidad Militar en general, a finales del siglo XX, cuando España obligada por sus compromisos internacionales, decide apostar por una nueva Sanidad, dotándola de medios apropiados y necesarios para una asistencia correcta de sus propios integrantes de las FFAA (Fuerzas Armadas) y de las que se le demandaba en las distintas asociaciones militares internacionales a las que pertenece. En el caso de la Armada, nuevos barcos eran dotados con instalaciones sanitarias que nunca antes se habían contemplado.

Hasta la fecha, el ejército de tierra era el único que se había adaptado a los nuevos tiempos y a las nuevas necesidades de las FFAA. Ya en el año 1991, participaron en la Operación “Alfa-Kilo” (iniciales de Ayuda al Kurdistán). Para ello, en el ámbito sanitario, desplazaron lo que posteriormente se reconocería técnicamente, como EMAT (Escalón Médico Avanzado de Tierra). Distintos especialistas médicos (pediatra, intensivista, cirujano, estomatólogo, etc.) y enfermeros con amplia experiencia hospitalaria en áreas quirúrgicas y de cuidados intensivos especialmente. Es por ello que los EMATs, eran tres, uno en Zaragoza (EMAT Norte), en Madrid (EMAT Centro) y Sevilla (EMAT Sur), estaban geográficamente “adosados” a los hospitales del Ejército de Tierra de las respectivas ciudades.

La misión llevada a cabo por el Buque Galicia ha sido la primera en la Armada que ha requerido el embarque de un equipo sanitario de gran magnitud y pluridisciplinar. No existían, por lo tanto, precedentes a esta situación que ha planteado la necesidad de definir conceptualmente sus características y sus posibilidades de actuación.

Desde hacía tiempo era objetivo de la Armada el contar con una unidad sanitaria que fuera posible utilizar en situaciones de crisis. Así es como nace la primera USANEM (Unidad Sanitaria Embarcada), la crisis en esta ocasión había sido provocada por un fenómeno natural (Huracán Micht), pero la experiencia vivida es muy similar a una situación de crisis bélica. Existen multitud de bajas y de muy variadas etiologías, destrucción de centros hospitalarios, de infraestructuras y en zonas con gran dificultad para acceder y una gran carencia de personal sanitario.

Para la elaboración de este trabajo, además de la bibliografía citada en el texto, hemos consultado la documentación del I Curso de Sanidad Naval de San Carlos, y el monográfico dedicado a la Ayuda Humanitaria a Centroamérica de la revista Enfermería Hospitalaria (nº 5) del Hospital Naval de San Carlos en San Fernando.

La primera Unidad de Sanidad Embarcada de la Armada Española (USANEM)

Corría el año 1998, durante el mes de abril, cuando fue entregado en los astilleros gallegos de Ferrol, el Buque de Asalto Anfibio de la Armada Española, denominado L51-Galicia, tipo LDP (Landing Plataform Docks).2

Cuando la Armada recibió el primer buque de esta clase -posteriormente se construiría un segundo, el L52 Castilla- estamos convencidos que ni los ingenieros de la Empresa Naviera, ni la propia Marina, eran conscientes del salto de calidad que se había dado, en cuanto a buque dotado de grandes cualidades para las misiones obvias de las FFAA, pero, sobre todo, en cuanto al magnífico equipamiento de instalaciones sanitarias, que pronto quedarían justificadas.

Dichas cualidades quedaron completamente demostradas en la práctica, cuando a finales de 1998, uno de los huracanes más destructivos de la historia, el Mitch, arrasó gran parte de Centroamérica. Miles de víctimas mortales, grandes destrozos en las infraestructuras, y sobre todo Internet que nos mostraba en tiempo real, el dolor y la desolación de países hispanos, países hermanos, movilizaron las conciencias de los españoles y el Gobierno asumió aquella demanda popular, encargándole la misión de ayuda humanitaria a las FFAA.

En el caso que nos ocupa, la Armada aceptó con disciplina el reto de organizar los más rápidamente posible un contingente militar que sería enviado en el recién estrenado buque Galicia. Y aunque los barcos se desplazan con más lentitud que los aviones, la gran capacidad de carga, con grandes bodegas, medios aéreos propios (helicópteros), vehículos anfibios, y sobre todo sus instalaciones hospitalarias, amén de otras muchas ventajas que iremos describiendo, hicieron del nuevo buque el medio más eficaz para paliar en la medida de lo posible, tamaña tragedia. La Operación “Alfa-Charlie”, iniciales de Ayuda a Centroamérica, estaba en marcha, y la primera USANEM de la historia naval española también.

En este caso, se aprovechó la experiencia del Ejército de Tierra y se embarcó en el Buque Galicia un equipo de sanitarios que posteriormente se denominaría USANEM, convirtiéndose en la primera unidad de estas características de la Armada. El personal sanitario fue solicitado y alistado de forma voluntaria, de los hospitales de la Armada de Ferrol, Madrid, Cartagena y San Fernando.

Hay que aclarar que tanto los EMATs como las USANEMs, los componentes sanitarios de los mismos, dependían de la misión encomendada. Cada una de ellas, era cubierta, en número y especialidades dependiendo de la demanda que la ocasionaba y por tanto del tipo de población que tenía que socorrer.

La primera USANEM estuvo compuesta por 31 personas: 11 médicos (1 especialista en Medicina Preventiva y Análisis Clínicos, 1 cirujano, 1 traumatólogo, 2 anestesistas, 1 intensivista, 1 pediatra, 1 internista, 1 especialista en medicina aeronáutica y 2 generalistas); 1 odontólogo; 8 enfermeros con amplia experiencia en cirugía, traumatología, cuidados intensivos, laboratorio y radiología; 1 Cabo 1º de marinería (especialidad sanitaria) y 10 soldados (auxiliares de clínica FP-1) de Infantería de Marina de la Compañía de sanidad del TEAR (Tercio de Armada).

El Buque Galicia, sobre una superficie de 400 metros cuadrados, dispone de: Sala de Clasificación de enfermos; sala de pre-anestesia; dos quirófanos (uno clasificado para Cirugía General y otro para Traumatología); área de esterilización, Laboratorio; Gabinete de radiología; Unidad de Cuidados Intensivos con 8 camas monitorizadas; Gabinete de Odontología; despacho-consulta; zona de cuidados mínimos y pañoles de material.

El domingo 22 de noviembre de 1998 zarpó el Galicia desde la Base Naval de Rota (Cádiz). La USANEM demostró que, aun utilizando un transporte más lento que otros, las ventajas del barco superaban con mucho dicha dificultad. El Buque Galicia tenía un pequeño “hospital” en su interior, distintos medios de desplazamiento para poder desplazar las ayudas a zonas lejanas e intransitables. Capacidad de proporcionar todo el oxígeno que necesitaran sus actuaciones sanitarias, potabilizadoras de agua tan solicitadas en este tipo de catástrofes, ante la ausencia de agua segura. Por otra parte, la presencia en los equipos de las distintas especialidades, hacían posibles intervenciones quirúrgicas, tratamientos intensivos, etc., todo ello fielmente controlados por los servicios de laboratorio y radiología.

Para los desplazamientos a los distintos lugares donde las autoridades locales nos demandaban, la USANEM, formó lo que se denominaban “Brigadas Médicas”. Estas Brigadas estaban formadas por un Sanitario de la zona (Médico o enfermera), un Oficial médico, un Oficial enfermero y un soldado sanitario. Más adelante se reforzó con un soldado de Infantería de Marina como medida de seguridad. Las zonas que atendíamos estaban muy alejadas, en zonas inhóspitas y poco seguras.

Al inicio de la Operación “Alfa-Charlie” de Ayuda Humanitaria a Centroamérica los únicos aspectos conocidos eran los puertos de destino: Puerto Cortés en Honduras; Puerto Corinto en Nicaragua; Acajutla en El Salvador y Puerto Quetzal en Guatemala, que en cada uno de ellos se iba a descargar una serie de palets con la ayuda humanitaria que el gobierno español y distintas organizaciones no gubernamentales habían donado a aquellos países. Además, el buque debía transportar los elementos necesarios para la construcción de un puente, que una Unidad del Ejército de Tierra iba a tender en la frontera entre Nicaragua y Honduras, y que durante la estancia en los respectivos puertos se debía prestar asistencia sanitaria a la población civil que lo requiriera.

Proyectar la labor del hospital embarcado más allá de los estrechos límites del buque fue posible porque, desde el primer momento, el comandante del “Galicia” puso a disposición de la USANEM todos los recursos y medios de transporte disponibles.

Nunca hasta ahora, un equipo sanitario había podido ejercer su cometido utilizando los tres helicópteros de la 3ª Escuadrilla de la FLOAN que viajaban a bordo, ni los medios de transporte facilitados por la Fuerza de Desembarco, 3 Hummer (vehículo todo terreno), uno de ellos ambulancia). Quizás uno de los mayores “hallazgos” de la misión ha sido encontrar unas vías de actuación externas que han permitido rentabilizar los recursos y hacer llegar la acción sanitaria a núcleos de población distantes.

El concepto de “Brigada Médica” que surgió en Honduras ha tenido un enorme interés al integrar en una unidad de acción a la USANEM, la UNAEM (Unidad Aérea Embarcada) y la Fuerza de Desembarco de Infantería de Marina.

El desplazamiento a poblaciones alejadas, por parte de las “Brigadas Médicas” a bordo de los helicópteros de la 3ª Escuadrilla o de los “Hummer” de la Infantería de Marina, ha sido una de las actuaciones básicas de la misión y probablemente una de las más útiles tanto para el propio país como para los intereses de nuestra Armada.

La versatilidad de los medios del buque, antes comentada, ha permitido participar en operaciones de evacuaciones de urgencia, tanto con destino al hospital de a bordo, como a otros centros del área.

Asistencia sanitaria

Las asistencias llevadas a cabo en los distintos puertos fueron enormes. Valga como ejemplo las realizadas en Puerto Cortés (HONDURAS), donde se llevaron a cabo las siguientes actuaciones:
Brigadas Médicas: En total se constituyeron 10 brigadas a lo largo de los tres días, distribuidas en la siguiente forma:

Día 7 de diciembre de 1998: Una brigada con destino a Omoa, a 12 kms. de Puerto Cortés en donde atendieron a la población local y a la que se había desplazado de los poblados de Michelena, Milla 3, Milla 4, Las Brisas y Chivana. Fue transportada en helicóptero y permaneció en la zona desde las 1200 h. hasta el ocaso, atendiendo un total de 153 enfermos.
Una brigada con destino a Cuyamel, a 18 kms. de Puerto Cortés, en donde atendieron a la población local. Fue transportada en helicóptero y permaneció en la zona desde las 1200 h. hasta el ocaso, atendiendo un total de 104 enfermos.

Una brigada con destino a Tegucigalpita, a 25 km. de Puerto Cortés, en donde atendieron a la población local y a la que se desplazó desde los poblados de Montecristo, Río Chiquito y Potrerillo. Fue transportada en helicóptero y permaneció en la zona desde las 1200 h. hasta después del ocaso, atendiendo a un total de 103 enfermos.

Una brigada con destino al Albergue Franklin, situado en las inmediaciones de Puerto Cortés. Allí se atendió a los acogidos en el mismo que eran personas afectadas por el huracán y que eran atendidas por misioneros españoles. Se desplazaron en Hummer y atendieron a 54 pacientes, algunos de los cuales fueron evacuados al barco para exploraciones complementarias.
Este mismo día se realizó una evacuación por vía aérea desde Omoa. Era un niño con herida por arma blanca que fue intervenido a bordo y quedó hospitalizado.

Día 8 de diciembre de 1998: Ante la presión asistencial que hubo el día anterior y para garantizar la seguridad, todas las brigadas fueron reforzadas con más personal de infantería de Marina, enviado en un vuelo anterior a los puntos de destino. En este primer vuelo viajaba el oficial enfermero para seleccionar y preparar los lugares de actuación del equipo sanitario. Tras asegurar el área, tomaba tierra un segundo helicóptero transportando el material y el grueso del equipo médico. Una brigada con destino a Ramal del Tigre, a 22 kilómetros de Puerto Cortés, en donde atendieron a la población local y a los desplazados desde Finca Meroa, Los Españoles y otras localidades. Fue transportada en helicóptero y permaneció en la zona desde el amanecer hasta el ocaso y atendió a un total de 174 pacientes.

Una brigada con destino a Montañuela, a unos 20 kilómetros de Puerto Cortés, en donde atendieron a la población local y a la desplazada desde Monterrey y otras localidades. Fue transportada en helicóptero y permaneció en la zona desde el amanecer hasta el ocaso y atendió a un total de 122 pacientes.

Una brigada con destino a Santiago de la Pimienta, a unos 80 kilómetros de Puerto Cortés, en donde atendieron a la población local y a la desplazada desde Nueva Esperanza, Banana, Palenave y otras localidades cercanas. Fue transportada en helicóptero y permaneció en la zona desde el amanecer hasta el ocaso y atendió a un total de 195 personas.

Un vehículo Hummer se desplazó al hospital local con el Comandante Médico Moreno y el Capitán Enfermero Cano Leal, entrando en contacto con el personal del mismo y efectuando una selección de pacientes para ser intervenidos a bordo.

Día 9 de diciembre de 1998: Una brigada con destino a Urraco, a unos 30 km. de Puerto Cortés, adonde atendió a la población local. Fue transportada en helicóptero y permaneció en la zona desde el amanecer hasta las 1300, atendiendo a un total de 160 pacientes.

Una brigada sanitaria con destino a Lima, a unos 50 kilómetros de Puerto Cortés, a donde se desplazó para llevar a cabo una campaña de vacunación concertada con las autoridades hondureñas, llevando 1.154 dosis de vacunas antimeningitis AC, tifoidea oral, hepatitis AB, tétanos y difteria en contenedor refrigerado. Fueron transportados en un Hummer que regresó a bordo. A las 1300 h. el personal sanitario fue trasladado en un vehículo policial hasta la Base Aérea de la Mesa, en donde fueron recogidos por un helicóptero del buque para reintegrarlos a bordo. Asistieron durante la permanencia en el dispensario a 28 pacientes de la consulta ordinaria del mismo.

Asistencia primaria en el buque

Especialmente llamativa fue la atención primaria dispensada por el hospital del buque a todo el personal que se fue concentrando en el portalón en demanda de asistencia. Hay que tener en cuenta que la mayor parte del personal sanitario debía desplazarse al exterior formando parte de las brigadas sanitarias. En total, durante la permanencia en puerto, recibieron asistencia primaria a bordo 292 pacientes.

Asistencia especializada

En total fueron intervenidas quirúrgicamente 12 pacientes, de los cuales 3 fueron intervenciones mayores, a las que hay que añadir la atención dispensada en la noche del 7 al 8 de diciembre a los 8 marineros de la dotación que sufrieron un accidente de circulación cuando se desplazaban a San Pedro de Sula. También se realizaron a bordo ecografías, radiografías, análisis de sangre que se reseñan en el informe de la labor asistencial global. Hay que destacar la consulta solicitada por el hospital local sobre un caso de embarazo a término en el que fue realizada una ecografía ginecológica para determinar el diámetro biparietal y el grado de madurez fetal. Probablemente, fue la primera vez que, en un barco de guerra español, se efectuaba una ecografía obstétrica en un embarazo a término.

Evacuaciones médicas

El día 7 de diciembre fue evacuado, por vía aérea, desde Omoa hasta el hospital del Galicia, un paciente de 7 años, José Antonio Gómez, que había sufrido una importante herida por arma blanca en eminencia tenar de la mano izquierda. Se utilizó uno de los helicópteros del barco en donde viajó acompañado del Teniente Enfermero Porras-Ketterer y el Soldado de Infantería de Marina (SAN) Norberto Fernández Maqueda, quedando ingresado a bordo, en donde fue intervenido.

Resumen asistencias sanitarias

Una vez terminada la estancia en Puerto Cortés (Honduras), el Buque Galicia cruzó el Canal de Panamá, aunque previamente durante la travesía, hubo que intervenir de urgencia a una soldado miembro de la dotación, que había sufrido un accidente de tráfico en la estancia anterior, provocándole una fractura del brazo derecho que posteriormente le estaba ocasionando un grave compromiso nervioso. La USANEM con su equipo multidisciplinar y el buque con sus extraordinarias instalaciones, hicieron posible que la intervención quirúrgica se realizara de forma satisfactoria, mientras navegábamos hacia el Canal, sin necesidad de tener que ser evacuada.

Ya en la costa del Pacífico, se hizo escala en los puertos de Corinto en Nicaragua,4 Acajutla en El Salvador, Puerto Corinto en Guatemala y vuelta a Corinto para seguir atendiendo a la población, haciendo un alto la tarde noche del día 24 para celebrar la navidad.

Durante la misión, más de cuatro mil personas fueron atendidas por los miembros de la USANEM, con la inestimable ayuda de la totalidad de la dotación del Galicia que se volcó en ayudar a una población que había sufrido una gran tragedia.

Conclusiones

Los avances en la medicina actual y en la sanidad naval que nos ocupa, nos aleja sobremanera de aquellas situaciones lamentables y lastimosas en las que los barcos de la Armada, navegaban con aquellos cirujanos y barberos sangradores sin formación alguna, con unos medios instrumentales de tortura medieval, en unas estructuras navales sin adecuadas instalaciones donde atender dignamente a los que daban su vida por la patria. Por primera vez la Armada española activaba un hospital de estas características a bordo de uno de sus buques.

La USANEM que por aquellas fechas, finales del año 1998, andaba en proyecto, quedó consolidada y su utilidad confirmada, por su propia necesidad y por el enorme aprovechamiento que se realizó en las instalaciones hospitalarias de un buque de guerra en unas situaciones tan extremas, y en las operaciones extrahospitalarias que se pudieron efectuar con los medios que transportaba el propio buque.

Posteriores misiones llevadas a cabo por USANEMs demostraron su efectividad y su profesionalidad. Irak, Indonesia, Somalia, etc. misiones muy complejas que mezclaban asistencias puramente de ayuda humanitaria con situaciones bélicas, fueron pruebas superadas con resultados sorprendentes. La primera USANEM, conformada de forma improvisada, pero con un personal muy experimentado, marcaron el camino a seguir para que nuestras fuerzas navales se sientan seguras y satisfechas con estos equipos multidisciplinares que, a base de experiencias descomunales y peligrosas, incluidas las de ayuda humanitaria, fueron dejando pruebas suficientes de garantía y eficacia sanitaria.

Nota aclaratoria de uno de los autores de la Comunicación

Manuel Cano Leal, es actualmente Teniente Coronel Enfermero en situación laboral de Reserva. Formó parte de la primera USANEM de la Armada, que participó en la Ayuda Humanitaria a Centroamérica (1998). Colaboró activamente en la elaboración del Informe de la Misión que se elaboró como parte oficial dirigido a los mandos supremos de la Armada Española. Posteriormente en el año 2003, formó parte de la USANEM que se organizó para llevar Ayuda Humanitaria a IRAK.

Notas
1. Los Intendentes tienen como funciones el planeamiento y gestión de los recursos económicos y el asesoramiento en materia económico-financiera en el ámbito de la Armada, servicios administrativos, adquisiciones de efectos, factorías de víveres, vestuario, abastecimiento y demás servicios logístico-económicos.
2. Estos buques formaban parte de un proyecto conjunto entre los astilleros españoles y de los Países Bajos.
3. Datos extraídos del Informe Oficial de la Misión. Informe Oficial de la Misión Alfa-Charlie.
4. En este puerto se hicieron dos escalas (1ª el 14 y 15 de diciembre y 2ª del 22 al 26 de diciembre de 1998).

Bibliografía
Astrain Gallart , Mikel (1992). La Medicina del Mar. Sanitarios y Sanidad Naval al servicio del Rey: de Utrch a Trafalgar (1712-1805) [tesis]. Granada: Universidad de Granada.
Astrain Gallart, Mikel (1996). Barberos, Cirujanos y gente de mar. La sanidad naval y la profesión quirúrgica en la España ilustrada. Madrid: Ministerio de Defensa.

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