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Repercusiones de la lengua anclada en el recién nacido

Por   /  14 Septiembre, 2017  /  No hay Comentarios

Autores: Almudena Barroso Casamitjana. Matrona en Hospital de Jerez.

Francisco José Navarro Bernal. Matrona. DS Bahía de Cádiz-La Janda

Ana María Peralta Domínguez. Matrona. Hopital de Jerez.

 

INTRODUCCIÓN

Definición

El frenillo sublingual se define como una membrana mucosa situada bajo la lengua. Si dificulta o impide el movimiento normal de ésta, se dice que hay anquiloglosia o frenillo sublingual corto.

El frenillo sublingual se halla en la cara posterior de la lengua. Forma parte la mucosa oral y se halla poco vascularizado e inervado, por lo que si es necesario cortarlo ofrece poca resistencia, apenas sangra y no duele.

El frenillo puede ser flexible o inflexible, de tejido blando o fibroso, largo o corto, lo que influirá en el grado de restricción de los movimientos linguales. Asimismo, el punto de inserción del frenillo en la lengua puede variar considerablemente (posterior o anterior)1,2.

Etiopatogenia

La anquiloglosia está usualmente presente como anomalía única, pero puede estar asociada a síndromes o condiciones no sindrómicas que presentan anomalías específicas del frenillo lingual. Puede presentarse  múltiple, hiperplásica y/o ausente, como en los casos de Síndrome de Ehlers-Danlos, Síndrome de Ellisvan  Creveld, Síndrome de Pierre-Robin, Síndrome oro-facial-digital, estenosis pilórica hipertrófica infantil,  holoprosencefalia y hendidura palatina3.

Prevalencia

La anquiloglosia es relativamente común pero su prevalencia exacta es desconocida. Los artículos  encontrados indican que varía ampliamente de 0,02 a 4,8% .

También, algunas de las variaciones pueden reflejar diferencias relacionadas con la edad, ya que en  algunos casos la alteración puede resolverse espontáneamente con la edad.

El sexo masculino ha sido hallado como más predominante3,4,5.

La anquiloglosia es normalmente encontrada  en la población de recién nacidos aunque el número de madres convencidas de que sus hijos  presentan esta condición sobrepasa el número de bebés que realmente la presentan.

Antiguamente se diagnosticaba y remediaba la anquiloglosia nada más nacer el niño, y durante siglos las comadronas se han encargado de cortar los frenillos, pero a mediados del siglo XX la lactancia materna perdió popularidad y la frenotomía de rutina dejó de ser habitual, pues cuando había dificultades la solución era suspender la lactancia materna e iniciar la administración de leche artificial.

Ya en el siglo XXI, la conciencia de la superioridad de la lactancia materna y el aumento del interés por todo lo relacionado con ésta han vuelto a poner de actualidad los problemas derivados de un frenillo sublingual corto y la búsqueda de soluciones a los mismos. De ahí que ahora parezca que hay tantos niños con frenillo.

Cuadro clínico

En la mayoría de los casos, la anquiloglosia perjudica tanto a la madre como al bebé.

El bebé con frenillo mama realizando los llamados movimientos compensatorios. Son recursos que desarrollan los niños para ayudarse a mamar y contrarrestar las dificultades que les causa el frenillo corto:

-Sellan el pecho ejerciendo una presión excesiva con los labios, lo que les causa ampollas labiales, sobre todo en el labio superior.

-Comprimen la encía contra el pezón y causan traumatismos y mal drenaje, lo que a su vez favorece la aparición de infecciones.

-Maman abriendo poco la boca para evitar que el pezón se les escape, lo que causa mala transferencia de leche y mal drenaje de la mama, lo que puede ocasionar dolor e infecciones a la madre (mastitis).

Para la madre, el mayor inconveniente de dar de mamar a un niño con frenillo corto es el dolor: se producen grietas por la fricción y por la excesiva presión intraoral negativa a la que se ve sometido el pezón, infecciones bacterianas causadas por un mal drenaje de los conductos y favorecidas por la presencia de las grietas, isquemias por la compresión del pezón contra el paladar. Todo ello hace que la experiencia de dar el pecho resulte dolorosa y desagradable6,7.

No todas las glándulas mamarias reaccionan del mismo modo ante una succión ineficaz. Hay casos en los que la madre sufre falta de leche (hipogalactia) y hasta que se corta el frenillo o se estimula la producción (con el uso de un extractor, por ejemplo), la cantidad de leche producida es insuficiente. Por el contrario, hay madres cuyas glándulas mamarias parecen querer compensar el problema disparando la producción, lo que hace que padezcan ingurgitaciones constantes y subidas de leche entre tomas.

Además, las tomas pueden ser interminables, ya que los bebés con anquiloglosia no sueltan el pecho por sí mismos y suelen mostrarse llorosos e irritables. La madre se siente cansada y frustrada, lo que puede conducir al abandono precoz de la lactancia, incluso por parte de madres muy motivadas.

En otras ocasiones, la succión no es dolorosa pero si inefectiva. Para la madre esto resulta desconcertante, ya que el niño mama aparentemente bien pero se muestra muy demandante y no gana suficiente peso. Estas madres pueden llegar a pensar que su leche no es buena o que no son capaces de producir suficiente cantidad, cuando en realidad el problema es otro.

Para los bebés, las consecuencias de un frenillo corto pueden variar mucho, y aunque a corto plazo pueden afectar negativamente a la lactancia, a medio y largo plazo causan también otros trastornos.

Hay niños con anquiloglosia que no aumentan de peso debido a la succión ineficaz, que se traduce en una escasa producción de leche. Otros aumentan con normalidad o de manera espectacular.

La glándula mamaria actúa a menudo de forma compensatoria. Ante un bebé que mama de forma ineficaz o caótica, puede reaccionar fabricando mucha leche y dando lugar a una producción excesiva (hipergalactia). Cuando esto ocurre, los bebés toman mucha leche de inicio, más rica en lactosa, lo que la hace difícil de digerir y puede dar lugar a deposiciones verdes, malolientes y explosivas, muy diferentes de las deposiciones típicas del lactante amamantado, que son de color mostaza y con un olor dulzón que recuerda al del yogur.

Este exceso de lactosa también los hace más propensos a sufrir regurgitación, puesto que deben tomar más volumen de leche para obtener las mismas calorías que recibirían si mamaran de forma eficaz, y molestias intestinales (gases, cólicos)6,7.

Al nacer, todos los bebés tienen el paladar alto y cerrado, pero a medida que la lengua se mueve eficazmente en la cavidad oral, éste se va abriendo y descendiendo. Si la lengua no tiene capacidad de elevación debido a un frenillo corto, este cambio no se produce, lo que afecta a toda la estructura maxilofacial.

Al quedar el paladar más elevado, las coanas (aberturas posteriores de las fosas nasales) ven reducido su diámetro, lo que hace que los bebés con frenillo corto respiren más por la boca que por la nariz, duerman con la boca abierta y ronquen durante el sueño. Los problemas respiratorios se deben a la entrada de aire a los pulmones directamente por la boca. Ese aire no es filtrado por las fosas nasales, lo que facilita la entrada de partículas dañinas. Y es más frío, lo que les predispone a sufrir bronquitis y neumonías. También son propensos a sufrir otitis, debido a un mal drenaje de la trompa de Eustaquio. Asimismo, hay estudios que relacionan la anquiloglosia con una mayor incidencia de las apneas del sueño8.

La maloclusión dental es otro problema derivado de la anquiloglosia y se manifiesta cuando empiezan a salir los dientes. Éstos pueden nacer desplazados o encabalgarse, lo que unido a la deformación del paladar puede requerir costosas intervenciones odontológicas.

Cuando los niños con anquiloglosia crecen, surgen problemas logopédicos (dislalias o trastornos de articulación fonética) en la pronunciación de las consonantes /r/, /rr/, /l/, /t/, /d/, /n/, /s/ y /z/.

Por último, la anquiloglosia es responsable asimismo de problemas de tipo social que no por leves dejan de afectar la calidad de vida de quien los sufre: las personas con frenillo corto no pueden hacer cosas tan sencillas como lamer un helado o besar con la lengua9.

Diagnóstico

Existen dos grandes grupos diferenciados: los frenillos anteriores y los posteriores. Los primeros, que representan el 75% de la incidencia de anquiloglosia, se observan a simple vista y son fáciles de diagnosticar y tratar mediante frenotomía. Los segundos pueden pasar inadvertidos y requieren una intervención más compleja denominada frenuloplastia6,7.

1.-Frenillos anteriores

Tipo 1: la lengua tiene forma de corazón y presenta una funcionalidad muy restringida. El frenillo, que se inserta en la punta de la lengua, se observa a simple vista.

Tipo 2: el frenillo se inserta más atrás que en el tipo 1, a una distancia de entre 2 y 4 mm respecto de la punta de la lengua. También puede restringir considerablemente la elevación y extensión de la lengua, que se presenta plana o ligeramente combada.

2.-Frenillos posteriores

Tipo 3: este tipo de frenillo podría definirse como una combinación de los tipos 2 y 4, puesto que existe una pequeña membrana visible en la cara posterior de la lengua pero también un anclaje submucoso, por lo que no basta con seccionar la membrana para liberar la lengua del suelo de la boca. Este tipo de frenillo puede resultar difícil de observar a simple vista, pero basta pasar un dedo de lado a lado bajo la lengua en reposo del bebé para advertir su presencia. La lengua puede presentar un aspecto normal y realizar el movimiento de extensión con relativa facilidad, pero al hacerlo se combará por la periferia y se deprimirá en el centro, y el bebé no podrá elevarla hasta tocar el paladar con la boca totalmente abierta. En función del grosor y fibrosidad del componente submucoso, la lengua también puede presentar un aspecto apelotonado y compacto.

Tipo 4 o frenillo oculto: el frenillo como tal no se aprecia a simple vista, ya que se halla oculto bajo una capa de tejido mucoso, y restringe casi totalmente la movilidad de la lengua, por lo que ésta se halla muy anclada al suelo de la boca y puede presentar un aspecto compacto. El movimiento de la lengua suele ser asimétrico. A menudo, se aprecia un paladar ojival o estrecho, consecuencia directa de la escasa movilidad de la lengua.

Tratamiento

En primer lugar habría que evaluar el grado de movilidad de la lengua, incluida la capacidad de la misma para extenderse más allá del labio inferior, elevarse hasta el paladar estando la boca bien abierta y efectuar movimientos transversales de una comisura de la boca a la otra sin necesidad de deformarse (lateralización). La elevación parece ser el movimiento lingual que más influye en la lactancia, por lo que debería pesar más que los demás parámetros a la hora de evaluar la anquiloglosia.

Una vez valorada la movilidad de la lengua, se debería intentar optimizar la colocación del niño al pecho, de tal modo que gran parte de la areola entre dentro de la boca de éste, facilitando así la transferencia de leche y evitando a la madre el dolor causado por la presión que realizan las encías.

El agarre palmar del pecho ayuda a controlar la mandíbula del niño. La postura “a caballito”, en la que el niño mama sentado a horcajadas sobre el muslo de la madre, puede contribuir a minimizar las molestias de ésta y a hacer más efectivas las tomas.

También hay niños que encuentran una postura efectiva cuando se les deja buscar y cogerse al pecho de forma espontánea, sin dirigir ni controlar sus movimientos. Es lo que se conoce como afianzamiento espontáneo.

Algunas madres encuentran alivio utilizando pezoneras finas de látex, que no interfieren en la producción de leche y a veces ayudan a soportar el dolor. A los bebés la pezonera les permite un mayor afianzamiento del pezón dentro de su boca.

En todos los casos, es muy recomendable practicar la compresión mamaria, para acortar las tomas dolorosas y hacerlas más efectivas.

En el caso de los bebés con escasa ganancia de peso, hay que iniciar suplementación, a ser posible con leche materna.

Si existe hipogalactia asociada, habrá que estimular la producción de leche utilizando un buen extractor.

Si todo lo anterior no fuese efectivo y la lactancia peligrara, se hablaría a las familias sobre la posibilidad de realizar una intervención quirúrgica (frenotomía o frenuloplastia) para solucionar las dificultades con la lactancia y prevenir posibles problemas futuros.

La frenotomía se trata del procedimiento quirúrgico por el que se secciona el frenillo sublingual. Es una técnica sencilla que se realiza en pocos segundos. Hay cirujanos que optan por aplicar anestesia tópica antes de hacer una frenotomía, pero en la mayoría de casos no es necesario, puesto que, como se ha dicho ya, es una zona poco inervada y que apenas tiene sensibilidad.

Antes de proceder al corte, el cirujano elevará la lengua del bebé con un retractor acanalado que le permitirá visualizar el frenillo. El corte se lleva a cabo con tijeras quirúrgicas.

A veces se produce un ligero sangrado sin mayor trascendencia, que se detiene simplemente comprimiendo la zona con una gasa. Una vez realizada la frenotomía, el bebé es colocado al pecho enseguida para reanudar la lactancia.

Conviene advertir que la frenotomía puede no solucionar de inmediato los problemas de lactancia. Pese a que la mayoría de madres notan una mejoría al instante, en otros casos puede ser necesario realizar ejercicios específicos de fisioterapia de la succión y tener paciencia hasta que el niño aprenda a mamar moviendo la lengua de manera correcta.

En el caso de los frenillos posteriores (tipos 3 y 4), la frenotomía puede no ser suficiente, puesto que hay que liberar la lengua totalmente del suelo de la boca. Las intervenciones que se realizan en este caso se denominan frenuloplastias o z-plastias.

Estos procedimientos son algo más complejos que las frenotomías, no se pueden realizar de forma ambulatoria y requieren anestesia o sedación, por lo que deben realizarlos profesionales especializados en quirófano8,10.

JUSTIFICACIÓN

La movilidad de la lengua es de vital importancia para la buena marcha de la lactancia, y para que ésta resulte placentera para la madre y efectiva para el niño.

Puede ocurrir que el bebé tenga frenillo corto pero que esta circunstancia no le cause problemas a él ni a su madre, gracias a la capacidad de adaptación del pecho materno y a la propia fisiología de la glándula mamaria.

Pero existen casos de madres y bebés que tienen graves dificultades con la lactancia materna a causa del frenillo sublingual, dificultades físicas (en la madre: grietas, dolor, ingurgitación mamaria, hipogalactia, mastitis, perlas de leche; en el bebé: llanto, irritabilidad, no ganancia de peso, regurgitación) y dificultades emocionales, la vivencia de la lactancia de la madre  con un bebé con frenillo, suele ser devastadora, por la sensación continua de que algo no va bien, las tomas dolorosas e interminables, la sensación de no saciar nunca al bebé, convivir con el dolor y vivir las tomas con las ganas de que terminen lo más rápido posible, no encontrar ayuda y apoyo en el entorno familiar más próximo y no saber a quién dirigirse para solucionar el problema.

Por todo lo anterior, se hace necesario este artículo, para que las madres hallen respuesta a lo que les sucede y puedan poner solución y los profesionales seamos capaces de atender sus demandas de cuidado.

OBJETIVO

Elaborar un plan de cuidados estandarizado, que unifique y garantice unos cuidados de calidad a las madres lactantes cuyos recién nacidos  presenten anquiloglosía y que dificulte la lactancia materna.

METODOLOGÍA

Este artículo se centra en la revisión de los estudios  basados en la evidencia científica existente en:

-Las principales bases de dados: Pubmed, Cochrane Plus, Cuiden y Medline.

-Bibliografía de Tratados de Obstetricia y Ginecología y de diagnósticos enfermeros. (NANDA, NOC, NIC)

-Revistas científicas: Nure Investigación, Matronas Profesión y Matronas Hoy.

-Protocolos existentes en los hospitales de la Comunidad Andaluza.

-Consultas de webs de lactancia: FEDALMA, ALBA LACTANCIA, EDULACTA, SINA.

RESULTADO

Valoración de enfermería

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