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Cien años de la creación de la revista “El practicante gaditano”

Por   /  10 enero, 2017  /  No hay Comentarios

Autor: Manuel Cano Leal, secretario del Colegio de Enfermería de Cádiz

img_1459En el mes de noviembre de 1916, el Colegio Provincial de Practicantes en Medicina y Cirugía de Cádiz, sacó a la luz el número 1 de la Revista “El Practicante Gaditano”. Por tanto, el mes pasado, se cumplió su primer centenario. Gracias al empeño de recopilar historias de la profesión del que fuera Tesorero del Colegio, Antonio Padilla Mesa[1], con motivo de la celebración del Centenario de la creación del Colegio de Cádiz, la historia de esta Revista se pudo rescatar de las hemerotecas y encuadernarlas en varios tomos. Gracias a Antonio, hoy podemos leer fragmentos de nuestra historia y entenderla mucho mejor.

En el encabezado de este primer número se podía leer: “Revista mensual, Profesional y Científica. Propiedad del Colegio Provincial”. El presidente, que en aquellos momentos era Fernando Ceballos y Cerezo; el director del medio, Julio Cabilla y Alberto, y el administrador, Andrés Martínez y Pérez. La dirección y administración estaban situadas en la Plaza de la Constitución, número 13, en Cádiz. A continuación, podemos ver cómo venía organizado el Sumario:

SUMARIO: Junta Directiva del Colegio Provincial de Practicantes de Cádiz. –

  • Lo que nos proponemos, por la redacción
  • Dignificación del Practicante, por Fernando Ceballos
  • Colegiación, por Alberto
  • El intrusismo avanza, por Julio Cabillas
  • Los Practicantes Militares, comentario por “Pinrelito”
  • ENFERMERAS-TOMÍA por “Estilete”
  • Por los Practicantes, de “El Tribuno”
  • Intrusismo en Ceuta
  • Servicios Sanitarios de la Armada
  • Adjudicación de premios del cuarto concurso de Higiene Popular y Cultura Física, organizado por la Unión Médica Gaditana (Premio Colegio de Practicantes)
  • Noticias
  • Practicantes de la Compañía Trasatlántica y buques de sus destinos.
  • Anuncios

Escudriñando y resumiendo los distintos artículos de la bisoña revista, podemos observar que, en la mayoría de ellos, se resaltaba la defensa a ultranza de la profesión, la dignificación y la lucha contra el intrusismo que en aquella época era tan común, al coexistir tantas profesiones y pseudoprofesiones.

En el Editorial que firma la redacción, como apoyo institucional al mismo, destacan las buenas intenciones y sobre todo justifica la necesidad de contar con un medio de información para hacer llegar a los colegiados noticias de interés general para la profesión. Razona igualmente la bondad de poseer un sistema para promover la cultura y la ciencia.

Transcribiendo literalmente uno de los párrafos, decía así: Hasta ahora no teníamos “un paño de lágrimas” (llamémosle así), donde depositar nuestras fuerzas, donde dejar grabado con letras animosas nuestro buen ánimo; en fin, nos faltaba una parte productora de energías, que reclamara con su voz potente nuestros derechos; pero esa parte tan importante, ya había desde mucho tiempo quién pensara en ella; pero no todo lo que se quiere se puede, y así iban pasando días, meses y años, que sin esta parte se progresaba, y hoy que contamos con fuerzas suficientes para desarrollarla, nos proponemos llevarla a la cumbre, para engrandecer la clase, para llevarla al terreno práctico de nuestra misión y para procurarla el sitio que le corresponde.

 A continuación, aparece un artículo escrito por el presidente del Colegio, Fernando Ceballos, titulado “Dignificación del Practicante”. En el mismo, el presidente lo inicia recordando que están pendientes de que en Madrid se celebre la vista del recurso entablado por los practicantes españoles, en aquellos momentos denominados, “Auxiliares de Medicina y Cirugía”[2], contra la Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública, del mes de mayo último, relativa a la creación de la carrera de “Enfermeras”[3].

Continúa, defendiendo que la clase de Practicantes, es acreedora de las más altas consideraciones de los poderes. Pone en valor los servicios realizados a particulares, Municipios, Diputaciones Provinciales y al propio Estado. Exige por tanto, respeto, apoyo y protección del Gobierno, literalmente; sordo[4] hasta ahora, a los más legítimos requerimientos de aquellos.

En sus razonamientos, aclaraba que no se estaba combatiendo el proyecto del Cuerpo de Enfermeras, pero si exigía que se regulara el ingreso en el mismo y se antepusiera, literalmente: “el mérito a las perniciosas influencias políticas; si tiene el Ministerio el acierto de concretar y de limitar bien las funciones de aquellas, surgirá, de forma clara e indeclinable, la simpática, generosa y elevada misión que las mismas han de cumplir, en términos que eviten posibles rozamientos  y los trastornos inherentes a toda confusión de facultades”.

Como se puede comprobar existía una importante animadversión a la aparición de una nueva profesión sanitaria, en este caso exclusiva de mujeres, que ante la posible falta de una regulación que la ordenara convenientemente, podría conllevar, lo que de hecho ya existía con otras, a una enorme confusión de funciones y obviamente, para qué negarlo, a un reparto del “espacio laboral” existente entre más profesionales. Apuntillar, si sirve como argumento, que las mujeres ya podían estudiar la carrera de Practicantes, como así se puede comprobar en los archivos del propio Colegio.

En la página 5, aparece un artículo, titulado COLEGIACIÓN. En el mismo destaca, cómo cada día aumenta el número en España de Colegios de nuestra profesión, y lo explica destacando los múltiples beneficios que se derivan con la colegiación: Algunos dirán, (los menos) ¿Y qué beneficios hemos recibidos? Y yo les contesto: ¡muchos y muy grandes todos ellos!; sin colegios no existiría el Cuerpo de Beneficencia Municipal, ni Provincial, la Compañía Trasatlántica llevaría como antes, en su numerosa flota, los antiguos “topiqueros”[5]; pero hoy gracias al impulso que ejerce nuestro Colegio, a todo aquel que aspire a ejercer su profesión dentro de esa flota, se le exige como comprobante de su profesión, el Título expedido por la Universidad Central. Otra prueba más de la labor emprendida por los repetidos Colegios, es la futura y cercana implantación del Cuerpo de nuestra profesión en el Ejército”.[6]

Finaliza su exposición, nominando los Colegios Provinciales que en aquellos momentos existían [7] y alentando a los Practicantes, “…. ¡Porque la unión es la fuerza, y esa unión es la Colegiación¡”.

Este artículo está firmado por Alberto. Desconozco si pertenece al director de la revista, Julio Cabilla y Alberto, o si por el contrario existía un tal Alberto.

En la página 6, El Intrusismo avanza, firmado esta vez claramente por Julio Cabilla. Destaca, que el intrusismo debe ser desterrado por completo y que solo proporciona perjuicios de grandes dimensiones, recabando en la salud pública, y sobre todo, en los enfermos que suelen caer en poder de esos prevaricadores que hacen de la profesión un comercio indecoroso con finales de muy mal viso para los enfermos. Finalizaba el trabajo con un: “¿Qué hacemos? ¡Estemos alerta, que el intrusismo avanza!”.

En la página 7, aparecía un artículo sin firmar que trataba el tema de Los Practicantes militares. Hay que recordar que, en aquella época, en la provincia de Cádiz había muchos practicantes pertenecientes al Ejército y a la Compañía Trasatlántica, de ahí el que se le diera, a ambos, un lugar destacado.

Transcribía el importante Real Decreto, publicado en el “Diario del Ministerio de la Guerra” de fecha 22 de septiembre pasado.

Sección de Sanidad Militar.- Comisiones.- Excmo. Sr.: Reconocida la necesidad de crear en el Cuerpo de Sanidad Militar, uno de Practicantes, que ordena también la ley constitutiva del Ejército, que llenen las funciones intermedias, tan importantes que existen entre las del Jefes u Oficial y el soldado, el Rey (q. D. g.).

Es por ello, que el Estado Mayor Central, dispuso su creación, en el más breve plazo posible, la redacción del Reglamento por el que se ha de regir dicho Cuerpo. Proponer las plantillas necesarias para que el servicio quede debidamente atendido, así como los programas y condiciones para los concursos de ingreso. Para que todo ello se realizara de forma eficaz, se nombró una Comisión, cuya presidencia recaería en el subinspector Médico de Primera Clase. Altos cargos de oficiales de Sanidad conformaban la citada Comisión, siendo su secretario el Médico Mayor, Manuel Íñigo Nougués, con destino en el Hospital Militar de Carabanchel[8].

Resaltaba el artículo, el deseo unánime de los practicantes, aspiración legítima de todos los Colegios y muy en particular, del Central de Madrid, que trabajó por la implantación de los practicantes en el Ejército. Igualmente destaca como paladín de la Clase, al culto practicante  Manuel M. Marto, luchador entusiasta de lo que pronto podrá ser una realidad.

También al Colegio de Cádiz, que gestionó por cuenta propia esta mejora alcanzada, poniendo como prueba la correspondencia sostenida entre Valeriano Weyler, Jefe del Estado Mayor Central, y el que fuera presidente del Colegio Gaditano, José Rodríguez Castellón.revista-practicante-gaditano-junio-1938

Finalizaba de esta manera: “Permítaseme sin embargo creer, que muy bien se pudo implantar el Cuerpo de Practicantes Militares, y luego proceder al nombramiento de la Comisión al que se refiere el Decreto. Pues pudiera suceder, cosa que no esperamos, que dada la poca duración de los Gobiernos, un cambio de éste, lo echara todo por tierra.”

Los malos augurios que justificaban la desconfianza del autor o autores del anterior trabajo se confirmaban sin tener que esperar mucho tiempo. En la parte inferior de la página 8, a continuación, de Los Practicantes militares, aparecía otra noticia titulada: “POR LOS PRACTICANTES”, con subtítulo, “De necesidad urgente”.

Comienza destacando la buena sintonía que existía entre el Capitán General Weyler y el propio Ministro de la Guerra, el señor Luque, para poner en marcha el digno Cuerpo de Practicantes del Ejército. Pero a pesar de esa coincidencia de opiniones, continúa el relato, el proyecto encontró “la chinita”. La chinita, obstáculo insuperable, era el que no había consignada en aquel presupuesto, la cantidad necesaria para su puesta en marcha. Las autoridades implicadas recurrieron a las promesas de incluir las partidas presupuestarias en el siguiente año. Desgraciadamente, esas bondades fueron incumplidas nuevamente y el apreciado Proyecto quedó durmiendo “el bendito sueño de los muertos”, tal y como reza en el escrito.

Finaliza diciendo: “Todos los Colegios unidos en fuerte abrazo, nombrando sus representantes en Madrid para ya cerca del Ministerio, recordar lo prometido.” (Transcrito de El Tribuno)[9].

En la página 10, en el artículo, INTRUSISMO, aparecen dos cartas. La primera, escrita por el secretario del Colegio de Cádiz, Andrés Martínez, con el visto bueno del presidente, Fernando Ceballos, dirigida al Gobernador Civil de la provincia de Cádiz, que decía así: “Atento este Colegio provincial de Practicantes a la defensa moral y material de los mismos, fue su primer fundamento perseguir el intrusismo, no solamente en la capital sino también en los pueblos de la provincia; a tales efectos, se nombró una delegación en cada uno de aquellos, que dio resultado positivo en beneficio de nuestro Colegio; que siempre encontró el apoyo oficial en aquellos casos en que tuvo que intervenir; hoy toca a este colegio denunciar a V. E. caso de intrusismo ocurrido en Ceuta, a cuyo efecto copiamos literalmente documento acreditativo en que nos remite aquella delegación. Lo que tengo el honor de comunicar a V. E. según acuerdo recaído en Asamblea General celebrada el día 22 del actual, para su conocimiento y efectos, en cumplimiento del antedicho acuerdo. Dios guarde a V. E. muchos años. Cádiz octubre 1916.”

La segunda carta, obviamente es la referida en la anterior y que fue enviada al Colegio desde la “delegación” de Ceuta[10], firmada por varios colegiados[11] asentados en aquella ciudad.

En esta carta, denunciaban que: “Por los individuos de la Brigada de Tropas de Sanidad Militar y por el Topiquero de la enfermería que sostiene la empresa Constructora del Puerto (para sus lesionados), se vienen cometiendo a diario, pluralidad de casos de intrusión, perjudicando los intereses de los que por poseer el título de Practicante son los únicos que están autorizados para ejercer la profesión”.

La carta continúa haciendo referencia a las leyes que debieran protegerles, como son la Real Cédula de 10 de diciembre de 1828, capítulo XXIX; la R. O. de 10 de octubre de 1894 de la Ley de Sanidad, el artículo 67 de la Instrucción General de Sanidad de 1904 y demás disposiciones vigentes.

Esta misiva está firmada con fecha 17 de octubre de 1916, y como se puede comprobar estaba muy bien fundamentada.

En la página 11, salían noticias de los Servicios Sanitarios de la Armada, donde sí existía el Cuerpo de Practicantes. En las mismas, aparecen distintas comisiones encomendadas a esos profesionales, ascensos, fallecimientos, y toda clase de novedades importantes relacionadas con los mismos.

Página 13, aparece la noticia de Adjudicación de premios, en el “Cuarto concurso de Higiene popular y Cultura física”. Los premios se concedían en los salones del Gobierno Civil, presidido por el propio Gobernador. Se abría la sesión leyéndose el acta de la constitución del Jurado y se procedía a la lectura de los dictámenes de cada Sección de los respectivos ponentes y el resultado fue el siguiente:

                                                                               20 PREMIO

Del Colegio de Practicantes de Cádiz.- Un dije[12] de moneda de oro de 25 pesetas para el mejor trabajo suscrito por un Practicante sobre el tema: Misión del Practicante como auxiliar del médico; sus  servicios benéficos-higiénicos, municipales y provinciales.

“Virtuten doctrina parit”: premio a D. Alfonso Serrano Carmona por el trabajo “Siempre Higiene”, Accésit, D. Julio Cabilla y Alberto por “Peniluvio”, Mención Honorífica a D. Ildefonso Marchante Ragel por el trabajo “Sin lema” y Mención Honorífica a D. Juan Reina Morales.

En la parte media inferior de la misma página, viene un artículo con formato de poesía, titulado: “Enfermeras-tomías” y está firmado por un seudónimo denominado Estilete. Comienza, así:

Sin duda alguna quedó

vajeando[13] la sesera

del bienhechor de la Patria

que creó las enfermeras.

Para todos debe ser

Una solemne chochera

Que habiendo ya Practicantes

Se necesite enfermeras

 

No hace falta explicar de qué iba el contenido de las estrofas. Los practicantes estaban muy dolidos por aquella decisión de crear la carrera de Enfermeras. La firma de “Estilete”, así lo delata.

En el apartado de NOTICIAS, en la página 14, aparecían referencias de novedades muy variadas. Desde el nombramiento de delegados[14] del Colegio, como es el caso de Isidoro Florentino Jarque, en la ciudad de Ceuta y los nombres de nuevos colegiados en la misma ciudad. También se aprecia que había “delegados” en la propia Compañía Trasatlántica. Delegado en el Puerto de Santa María a Manuel Rendón, que trabaja en el hospital de San Juan de Dios de esa ciudad. De Jerez, a José Galera. Delegado en el Golfo de Guinea, a Mariano Barbero que presta sus servicios en el hospital de Bata, de Fernando Poo.

Reflejan noticias de practicantes que regresan de Guinea por problemas de salud, como las del compañero José Andreu que estaba destinado en el Hospital de Santa Isabel del Golfo de Guinea.

Las altas de nuevos colegiados como Castellón García, Lerate Rivas, Zamorano Prat, Cabilla Alberto, Pino Salce, José Caballero, Fernando Fernández, Plata Durán y Juan Capote.

La terminación de la carrera y reválida de Practicante  de Sebastián López Hurtado, siendo dado de alta igualmente como colegiado.

La contribución del Colegio de Cádiz con 57 pesetas, contra la Real Orden de la creación de la Clase de Enfermeras.

La noticia ofrece la nota simpática el Colegio Gaditano de contar entre los colegiados, a la distinguida señorita María de los Ángeles de la Vega y Morales, que ostenta el título de Practicante, obtenido con honrosa calificación.

Por último, destaca que en Junta Directiva del día 5 del mes actual, se acordó por la Presidencia, que según proviene el Reglamento de este Colegio, que dentro de los treinta días del mes próximo se convocará la sesión para la renovación de los cargos de la Junta Directiva, quedando sin proveer el cargo de Contador por no haber cumplido el tiempo reglamentario.

Tres páginas de publicidad con contenidos variopintos de anuncios de Callistas, Farmacias, Medicamentos, ortopedias y droguerías y una penúltima página con noticias de los servicios de la Compañía Trasatlántica, con llegadas y salidas de buques, así como una última con un homenaje al célebre “operador cirujano”, el muy ilustre y sabio Doctor Don Fermín Aranda.

Un último apunte anecdótico se publicó en la página 17 de la Revista número 2 del Practicante Gaditano, que transcribo literalmente:

“Motivos ajenos a nuestra voluntad, hace que no podamos servir el primer número de la revista a cuantos se han dignado hacerse suscriptores. Una “descomposición” de la máquina, hizo que al llegar a cierto número no se pudiesen tirar más; tanto es así que ni a los colegiados todos pudo servírsele el número.”

De esta sencilla, pero “ardorosa” manera, comenzó a rodar la primera Revista editada en el Colegio de Cádiz, que a semejanza del Boletín Oficial de Practicantes de Madrid, El Practicante Aragonés, El Practicante Moderno o, con el Médico, el Practicante y la Matrona, etc. los distintos compañeros que nos precedieron y en situaciones muy complicadas, lucharon por conseguir el reconocimiento, por parte de las distintas administraciones y de la propia población, y sobre todo por unir a la profesión y a los profesionales.

 

[1] http://blog.coecadiz.com/2015/12/23/semblanza-antonio-padilla-mesa-el-divino-calvo/.

[2] Diferentes denominaciones que no beneficiaron a la profesión enfermera.

[3] El 21 de mayo de 1915 se publicaba en la Gaceta de Madrid la Real Orden que establecía los requisitos para obtener el certificado y ejercer la profesión de Enfermera en España.

[4] Es triste comprobar que los Gobiernos, después de 100 años, sigan teniendo tantos problemas de hipoacusia.

[5] Persona encargada de la aplicación de tópicos en los hospitales.

[6] Se refiere al ejército de Tierra, en la Armada sí existía el Cuerpo de Practicantes.

[7] Madrid, Málaga, Murcia, Sevilla, Valladolid, Toledo, Santander, Ciudad Real, Palencia, Álava, Segovia, Salas de los Infantes (Burgos), Cádiz y Vizcaya.

[8] Actualmente, Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla” en Madrid.

[9] Semanario gaditano “El Tribuno”.

[10] En aquellos momentos adscrita a la provincia de Cádiz.

[11] Domingo Macías, Juan de Dios Barrios, Juan Jiménez, Manuel Lis Delgado, Juan Flores Muñoz y José García.

[12] Especie de joya o llavero.

[13] Adormecer o perturbar

[14] Colegiados de distintas ciudades de la provincia que ejercían de “referentes” del colegio, sin ser Vocales de la Junta

  • Publicado: 2 años el 10 enero, 2017
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  • Ultima modificación: enero 10, 2017 @ 9:51 am
  • Publicado en: Reportajes
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