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Plan de Parto y Nacimiento: origen, evolución y aspectos legales

Por   /  18 julio, 2016  /  No hay Comentarios

Autores: María José Mata Saborido,

Virginia Rodríguez López,

Estefanía Bueno Montero

 

IMG_6846El Plan de Parto es un documento escrito  donde la mujer expresa sus deseos, preferencias y expectativas en cuanto a cómo ser atendida durante su proceso de parto y nacimiento de su hijo.

Aunque puede hacerse en cualquier momento, se aconseja elaborarlo entre las 28-32 semanas de gestación para evitar que tome decisiones en el momento del parto, donde la gestante  no está en las mejores condiciones para  decidir. La mujer durante el parto se  encuentra  en un estado de máxima vulnerabilidad  emocional y debe orientar toda su energía en el acontecimiento único que está viviendo como es el nacimiento de su hijo.

El Plan de parto debe ser  explicado por la matrona de referencia, quien debe solventar  todas las dudas que la mujer y su pareja expresen. Es imprescindible que la mujer este bien informada del proceso de parto y nacimiento para que pueda expresar sus preferencias y expectativas sobre el mismo, siendo partícipe y protagonista activo del proceso, asumiendo parte de la responsabilidad del mismo, siendo la educación maternal una herramienta clave para ello. Así podrá decidir  libremente teniendo una base de conocimientos  que le ayuden a tener unas expectativas realistas. La mujer debe entender que a pesar que exprese sus deseos y expectativas en cuanto a la atención que desea recibir es imposible “planificar” el proceso del parto en sí, ya que pueden surgir complicaciones durante el mismo que obliguen al personal a intervenir  según protocolos de actuación, informando correctamente y pidiendo su consentimiento, teniendo que adaptar el Plan de Parto a la situación clínica del momento, por lo que debe ser flexible.

El transcurso del parto es imprevisible e impredecible y la mujer lo debe tener  claro para que no se cree falsas expectativas que puedan frustrarla ante acontecimientos y desenlaces inesperados.

 El Plan de parto ayudará a fomentar la comunicación entre la mujer y el personal sanitario orientando a este en su atención y cuidados hacia la gestante y su hijo.

Comunidades Autónomas como Andalucía, organismos como el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y asociaciones como la FAME, han elaborado Planes de Partos que sirven de guía para las mujeres. Todos ellos reflejan las preferencias en cuanto a  acompañamiento que la mujer desea, métodos de alivio del dolor, movilidad-posturas durante la dilatación y el expulsivo, tipo de valoración del bienestar fetal, contacto piel con piel…Contemplando sólo la elección de prácticas avaladas por la evidencia científica y que benefician al transcurso de un parto normal.  

Origen del Plan de Parto

La atención al parto ha ido experimentando cambios a lo largo de la historia. De parir en casa con la ayuda de la partera ó comadrona que transmitían sus conocimientos de unas a otras, se pasó  en la década de los 60 a la asistencia del parto en hospitales,  donde consiguieron disminuir vertiginosamente las tasas de morbilidad materno-fetal. Sin embargo, a cambio de ello, también se pagó un precio muy alto; la tecnificación e intervencionismo en la atención a un proceso puramente natural y fisiológico que requiere para su asistencia observación y mucha PACIENCIA.

Durante la década de los 70 las mujeres inician un movimiento donde reivindican sus derechos como protagonistas en sus partos, poniendo en tela de juicio las actuaciones que rutinariamente practicaban los profesionales en la atención que tanto ellas como sus recién nacidos recibían. Este movimiento tuvo su origen en el mundo anglosajón, apareciendo los Planes de Parto.

En la década de los 80, estos movimientos llegan a nuestro país, donde grupos de mujeres comienzan a cuestionarse si el  alto grado de intervencionismo es compatible con un proceso fisiológico y natural como es el parto. Iniciando una dura y larga lucha para que la atención al proceso de parto y nacimiento empiece a cambiar.

En la última década, se ha vuelto a plantear si nuestra actuación en cuanto a la asistencia al parto era la correcta ó por lo contrario estábamos haciendo algo mal; bajas tasas de partos eutócicos, altas en partos instrumentales, tasas de cesáreas que superaban en algunos centros el 50%… todo esto iba en detrimento de la salud materno-fetal.

Por todo esto, y siempre bajo las directrices de la evidencia científica, se tiende al cambio de actuaciones que se llevaban a cabo porque siempre se habían hecho así y se pensaba que era mejor para la gestante y su hijo/a, sin ninguna base científica como el rasurado, enemas, posición de litotomía, separación madre-hijo para la observación del neonato…

La evidencia científica ha demostrado que lo mejor para la salud materno-fetal es respetar el parto como un proceso fisiológico e intervenir cuando sea justificadamente necesario, como nos indica la Estrategia de Atención al Parto Normal, Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal, Proceso Asistencia del Embarazo, Parto y Puerperio de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, OMS…Sobre estas directrices y recomendaciones se basan los Planes de Partos y Nacimientos .Siendo compatible la seguridad en la atención al parto y nacimiento y la humanización  y calidad de la atención del mismo.  

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